Dante se observo a si mismo, con furia ante el espejo. Su rostro estaba iluminado por el sudor. La sangre ensuciaba sus labios finos y tenia un corte en la ceja. Penso en el Viejo, que lo esperaba en la cafeteria de la Sede Central de la Elite. A este le molestaba la impuntualidad y no queria decepcionarlo llegando tarde. Pero ademas, llegaria en un estado totalmente reprochable. Aun asi, decidio ir asi que se lavo la cara y salio del baño. Cuando llego a la cafeteria, entro y vio a su mentor sentado en la mesa del centro. Tenia las piernas estiradas y cruzadas. Vestia una camisa blanca arremangada hasta arriba de los codos, lo cual lo hacia ver aun mas corpulento de lo que ya era. Dante se sento frente a el y el Viejo lo ignoro, mientras descansaba en la silla. El joven se sirvio un poco de te que ya estaba casi frio y lo bebio hasta el fondo. Estaba asqueroso pero fingio estar satisfecho. Sintio nauseas, agradeciendo estar sentado en ese momento. Por fin el Viejo puso la mirada sobre el, esperando una explicacion.
- Era a las seis.
- Lo se - se excuso Dante.
- Son casi las siete.
- No pude llegar a tiempo - replico Dante, molesto, mostrandole sus golpes.
- Si te gusta el dolor, al menos deberias saber pararlo a tiempo.
El Viejo dejo unos billetes sobre la mesa, saludo al personal con la mano y le indico a Dante que lo siguiera. Fueron ante el puente ubicado al final de la cafeteria. Comenzaron a caminar juntos, mientras el serpenteante marmol parecia moverse bajo sus pies. Todo era parte de ese efecto ilusorio creado por el arquitecto que la Elite habia contratado. Aunque claro, despues de terminado el trabajo decidieron matarlo. Debajo, decenas de agentes caminaban por el hall central. El Viejo arrastro a Dante hasta la baranda del puente y le pregunto:
- ¿Lo ves?
- ¿A quien?
- ¿Como a quien? Al que te destrozo la cara como una muñeca ¿Lo ves, si o no?
Dante se apoyo en el metal y observo a las personas debajo. La mayoria vestia traje o chaleco y casi nadie llevaba corbata. Eran demasiados, pero al fin lo diviso. Estaba llenando unos papeles cerca de la fuente de agua y lucia como si nada hubiera pasado, totalmente sereno. El Viejo noto la palidez en su rostro y siguio el recorrido de su mirada.
- Ese es Luque ¿El que esta escribiendo en la fuente? ¿Estas seguro?
Dante asintio con la cabeza. Siguieron caminando y llegaron hasta el final del puente. El Viejo lo acompaño hasta su habitacion y espero a que el abriera la puerta de hierro con la tarjeta magnetica. Despues, el muchacho se sento en la cama y ordeno sus cosas en la mesa de luz.
- Mañana a las seis de la mañana, llega antes de ser necesario. Hay otro viaje programado y necesito que te adaptes, que veas de que se trata antes de enviarte el proximo año ¿Fui claro?
- Si, Viejo, no te preocupes.
- Esto te lo pregunto porque conozco a Luque ¿Solo te pego?
- No.
Dante no sentia verguenza. No cuando su jefe le pedia algo, ya fuera un encargo o la verdad. Lo seguiria hasta donde el se lo permitiria, dentro y fuera de la Elite. Le fue sincero, pero sin mirarlo a los ojos. El Viejo le repitio el horario pactado y se fue, como si nada. Dante se quedo dormido poco despues, como si cargara todos los cansancios del mundo con el, dentro de las sabanas.